martes, 30 de agosto de 2011

Te mereces lo mejor.
¿Por qué?
Porque eres tú.

- He tenido un sueño.


Soñaba que me querías.
Soñaba que estábamos juntos en un lugar apartado y solitario. Solos, tú y yo. En aquel lugar era muy feliz. ¿Por qué coño era tan feliz? Tú, eras tú por lo que lo era. En aquel recóndito lugar, aquel lugar sin nombre, conseguía algo imposible, increible; la felicidad plena. Algo mágico, ¿no crees?
¿Y sabes lo mejor de todo? Que ésto, sólo es un sueño.
Soy la cazadora de mis sueños, de mis leyendas, de mis fantasías. Soy aquella que ves por la calle y no te saluda por pereza. Soy esa a la que le gusta escribir a las una y cincuenta y ocho de la mañana en una libreta con un rotulador negro de punta fina, para luego pasarlo al ordenador. Soy la que cree que la imadurez es algo cotidiano tanto para niños, adolescentes y adultos. Soy a la que no quieres. Soy la que te quiere.

- Hope.

Me he aficinado a esto de escribir.
Ultimamente me siento libre y a la vez, presa de mí misma. No, mejor dicho, presa de mis ilusiones. ¿Mis ilusiones? En singular, él. En plural, él, él y él. Soy algo estúpida ya que no conozco suficiente sobre él, pero me atrae demasiado. No sólo físicamente, que también sino su voz, su olor, su forma de mirarme de reojillo, su sonrisa pícara al saber que ha dicho algo con lo que ha conseguido picarme. Es sencillo, aunque algo orgulloso. No sabe, perdón, no le gusta expresar lo que siente, es algo tímido, pero digno de confianza. Es... él.

- Insólito.

Anoche estuve pensando.
Llegué a darme cuenta de que mis cuerdas vocales nunca habían hecho sonar un "te quiero" frente a otra persona. Quizás, pensé, es porque soy un bicho raro o algo así. Luego, tontamente, llegué a pensar que no tenía sentimientos, lo que es bastante ilógico. ¡Incluso pensé que podría ser un alienígena! Qué absurda puedo llegar a ser... Finalmente, comprendí, que si aún no lo he dicho, es porque nadie se lo ha merecido aún, creo.

- Estrepitósamente raro.

Hay veces en las que te das cuenta de que todo lo que necesitabas, estaba justo a tu lado. No es lo que siempre había buscado, sino lo que habías apartado. Personalmente, creo que no es mi caso, ya que lo que quiero, es lo que busco. ¿Qué ilusa, no? Supongo que es mejor creer en una misma, que creer en los que nos rodean. Pienso que cuando no sabes qué hacer o decir, simplemente es mejor quedarse callada, por eso escribo, para poder corregir todo lo que digo, ya que las palabras habladas, una vez dichas, no se pueden remediar. He llegado a la conclusión de que como sé que éstos textos nunca llegarán a ti, hablaré en ellos sobre tu ser.

domingo, 28 de agosto de 2011

- Me gustas.
~ ¿Por qué me dices eso?
- El hecho de que no seamos nada, no quiere decir que no me puedas gustar. Y lo diré siempre que lo sienta. Dejaré de decírtelo el día que este sentimiento desaparezca, pero hasta entonces creo que queda un tiempo.

- I feel good

Me ha saludado.
Eso, es ya mi felicidad de hoy.




viernes, 26 de agosto de 2011

Todo es adrede y por eso construyen ideologías/basuras donde intentan moler las virutas de la vida.
De la vida. La nuestra. ¡Ah! Pero no podrán. También nosotros creamos el nuestro adrede. Aposta lo gastamos. Y adrede ya sabemos cómo sobrevivir.


En algún lugar debe haber un vertedero donde estén amontonadas las explicaciones.
Una sola cosa inquieta en ese justo panorama; lo que pueda ocurrir cuando llegue el día en el que alguien consiga explicar dónde está ese vertedero.

- Háblame de ti.

Dime todo lo que eres, lo que pretendes llegar a ser y lo que fuiste en un día.
Cuéntame todos tus defectos y todas tus virtudes.
Permíteme averiguar cada uno de los lunares que tienes en tu cuerpo; contar cada uno de los pelos de tu cabeza; observar tus ojos durante horas y quedar embobada, al igual que tus labios.
Déjame acariciarte tus morenas mejillas. 
Tan sólo, nunca me prohibas mirarte, puesto que eso, me hace feliz.

A él.

- Take me to Neverland.

Sería algo precioso, ¿no crees?

- No sé.

No sé si quiero verte.
No sé si quiero escucharte.
No sé si quiero olerte.
No sé si quiero pensar en ti.
No sé si quiero soñarte.
No sé si quiero sentirte cerca mío.
No sé si quiero sentir esto.
Tal vez sólo sé que en algunos instantes te quiero tanto.
Tal vez hoy, quizás mañana; tal vez todos los días, tal vez algunos instantes.